Arpista francesa, concertista de prestigio y figura activa de la vida musical madrileña en el primer tercio del siglo XX.
Bérengère Pascault Girardeau, conocida artísticamente como Pasquita Arbós —y en ocasiones como Ela Arbós—, nació en Francia en 1883. Desarrolló una destacada carrera como concertista de arpa en su país de origen. En 1900, el reputado arpista y compositor Gabriel Verdalle, miembro de la orquesta de la Ópera de París, le dedicó su pieza Lucciola, op. 39, para arpa, testimonio del reconocimiento que ya había alcanzado en el ámbito musical francés.
En 1916 contrajo matrimonio con el compositor y director de orquesta español Enrique Fernández Arbós, fijando su residencia en España y adoptando el nombre por el que sería conocida. Acompañó a su marido en numerosas giras internacionales, vinculadas especialmente a la actividad de la Orquesta Sinfónica de Madrid, de la que Arbós fue director titular entre 1904 y 1939, estableciendo durante esos años su residencia en Madrid.
Pasquita Arbós mantuvo relación y correspondencia con numerosas figuras del mundo cultural y musical. Con frecuencia, las cartas eran firmadas conjuntamente por el matrimonio Arbós. Entre sus interlocutoras se encontraban la bailarina y coreógrafa Antonia Mercé “La Argentina”, colaboradora habitual de Enrique Fernández Arbós, y la actriz portuguesa Amélia Rey Colaço, hija del pianista y compositor Alexandre Rey Colaço, amigo cercano del director.
Tras el estallido de la Guerra Civil española, el matrimonio se instaló en su villa donostiarra, Pasquita-Enea, situada en Ategorrieta (actual Paseo del Maestro Arbós, San Sebastián), construida en 1925 por el arquitecto José Martínez de Ubago Lizárraga siguiendo sus indicaciones. Allí recibió el pésame de numerosos músicos y amigos tras la muerte de su esposo en 1939. Entre ellos, el compositor Manuel de Falla, quien le expresó por carta sus condolencias el 3 de junio de ese mismo año.
Participó activamente en la preparación y publicación de las memorias que Enrique Fernández Arbós había dejado manuscritas. Para su edición solicitó al compositor y director José María Franco Bordons, estrecho colaborador del maestro en sus últimos años, un estudio introductorio sobre el período cronológico tratado. El manuscrito conservado presenta abundantes correcciones de Pasquita, lo que dificulta discernir cuáles respondían a indicaciones directas del autor. La primera parte de las memorias (1863–1903) se publicó en 1963 (Madrid, Ediciones Cid, colección Yunque), con notas de Franco Bordons.
Falleció en San Sebastián el 12 de febrero de 1974 y fue enterrada junto a su esposo en el cementerio de Polloe.