Magda Donato, seudónimo de Carmen Eva Nelken Mansberger, nació en Madrid en 1898. Fue hija de Julio Nelken Waldberg y Juana Esther Mansberger, y hermana menor de Margarita Nelken, figura destacada del socialismo español.

Desde muy joven desarrolló una intensa actividad periodística, colaborando en cabeceras como El Imparcial y La Estampa, donde cultivó el reportaje con sus populares «Relatos vividos». Su escritura se caracterizó por una mirada crítica, irónica y moderna, alineada con los aires renovadores de las primeras décadas del siglo XX.

Especial relevancia tuvo su contribución al teatro infantil, ámbito en el que fue una de las principales renovadoras en España. Frente a modelos moralizantes tradicionales, introdujo elementos de fantasía, humor y dinamismo escénico. En esta labor colaboró estrechamente con su pareja, el dibujante y escritor Salvador Bartolozzi, creador de personajes populares como Chapete o Pipo y Pipa. Juntos desarrollaron un proyecto cultural innovador que combinaba literatura, ilustración y pedagogía.

Formó parte del Lyceum Club Femenino y del Ateneo de Madrid. Fue una de las primeras integrantes de la UME (Unión de Mujeres de España), fundada en 1919, de carácter laico y progresista, con afinidades al socialismo.

En el ámbito teatral, destacó también como actriz y colaboradora de Cipriano Rivas Cherif, participando en experiencias escénicas de vanguardia como el Teatro de la Escuela Nueva y el grupo El Caracol, vinculados a la renovación teatral republicana.

Tras la Guerra Civil Española, se exilió en 1939 a Francia y, posteriormente, en 1941, se trasladó a México, país que acogió a numerosos intelectuales republicanos. Allí continuó su labor creativa junto a Bartolozzi, desarrollando una ambiciosa serie de cuentos infantiles —alrededor de un centenar— y dirigiendo teatro para niños.

En México amplió además su actividad artística como actriz teatral, cinematográfica y televisiva, participando en películas como La liga de las muchachas, Curvas peligrosas o El amor no es negocio, lo que evidencia su capacidad de adaptación a nuevos medios y contextos culturales.

Falleció en Ciudad de México en 1966. Tras su muerte, se instituyó el Premio Magda Donato en reconocimiento a su contribución al teatro infantil y a la cultura escénica.