María Espinosa de los Monteros y Díaz de Santiago nació en Estepona (Málaga) el 13 de mayo de 1875 y falleció en Alicante el 17 de diciembre de 1946. Su nombre civil era María Espinosa Díaz, aunque a finales del siglo XIX adoptó los apellidos “de los Monteros” y “de Santiago”, con los que sería conocida públicamente durante toda su vida. Fue socia del Lyceum Club Femenino.
Recibió una educación superior a la habitual entre las mujeres de su generación y desde joven viajó por Francia e Inglaterra, lo que le permitió aprender idiomas y entrar en contacto con ambientes culturales más abiertos a la presencia pública de las mujeres. Fue comerciante y taquimecanógrafa, y desarrolló una notable actividad empresarial en un momento en el que la presencia femenina en el mundo de los negocios era todavía muy poco frecuente.
En 1905 contrajo matrimonio con Antonio Torres Chacón (Jerez de la Frontera, 1873 – Buenos Aires, ca. 1940). El matrimonio tuvo dos hijos, Antonio (1907–1991) y Álvaro (1909–1959), aunque se divorciaron en 1911.
Entre 1898 y 1921 fue directora general y presidenta del establecimiento comercial y de la delegación en España de la empresa estadounidense de máquinas de escribir The Yost Typewriter Company Limited. Su vinculación con el mundo de la mecanografía y la oficina moderna se relaciona con la progresiva incorporación de mujeres al trabajo administrativo durante las primeras décadas del siglo XX. En 1915 participó, junto a Ana Picard, en la comercialización de las “Aguas de Morataliz”, y al año siguiente fue elegida vocal de la Asociación de Propietarios de Balnearios. Por estas mismas fechas recibió la Orden Civil de Alfonso XII concedida por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes.
Espinosa de los Monteros fue una de las figuras más activas del feminismo español anterior a la Segunda República. Fue cofundadora de la Asociación Nacional de Mujeres Españolas (ANME), una de las organizaciones feministas más importantes del país en las primeras décadas del siglo XX, y presidió esta asociación entre 1918 y 1924. La sede de la organización estuvo inicialmente en su propio domicilio, lo que refleja el papel central que desempeñó en su organización y funcionamiento.
Redactó personalmente el programa de puntos de la ANME, centrado en la mejora de la condición social de la mujer y en la reivindicación de sus derechos civiles y políticos. Entre sus objetivos figuraban el acceso de las mujeres a la educación, la mejora de sus condiciones laborales y la apertura a nuevas profesiones. La asociación impulsó además la creación de la Juventud Universitaria Feminista (JUF) y promovió la publicación del periódico Mundo Femenino.
Desde 1920 fue también presidenta del Consejo Supremo Feminista de España, organismo que agrupaba a varias asociaciones feministas, entre ellas La Mujer del Porvenir, La Progresiva Femenina de Barcelona, la Liga Española para el Progreso de la Mujer, la Sociedad Concepción Arenal de Valencia y la propia Asociación Nacional de Mujeres Españolas. Ocupó este cargo hasta 1926, cuando fue sustituida por Clara Campoamor.
En 1926 fue designada por el directorio de Miguel Primo de Rivera para ocupar el cargo de concejala en el ayuntamiento de Segovia, convirtiéndose en una de las primeras mujeres que desempeñaron responsabilidades municipales en España.
Murió en Alicante en 1946.