María Martos Arregui O’Neill Jalón, conocida también por su nombre de casada, María Martos de Baeza o María Baeza, fue una de las instigadoras de la creación del Lyceum club y una feminista comprometida. Sabemos además que ayudó a su marido en muchas de sus traducciones.
Nació en Manila, Filipinas, en 1888. Era hija de José Martos O’Neill que tuvo un cargo en el gobierno colonial hasta 1895 cuando se trasladó con toda su familia a España. Una vez en la Península, José Martos, que era abogado de formación, fue nombrado gobernador civil de Lérida, de Valencia, de A Coruña (1903-1905) y de Barcelona. Los continuos traslados de residencia de sus padres fueron la razón de que, en sus años madrileños, como estudiante del conservatorio de música y también de lenguas modernas, María frecuentara la Residencia de Señoritas, en donde comenzó una amistad con su directora, María de Maeztu. También fue muy amiga de la familia Baroja e íntima amiga de Pilar de Zubiaurre y de Elisa Soriano. Fue una de las fundadoras del Lyceum Club Femenino. En realidad si examinamos su correspondencia con María de Maeztu y con Pilar de Zubiaurre fue, como ya señaló Antonina Rodrigo, su impulsora. También fue bibliotecaria del Lyceum.
Muy vinculada al feminismo español, formó parte de la Junta Directiva de la Asociación Nacional de Mujeres Españolas (ANME) y de la Liga Femenina Española pro Paz y la Libertad, que estuvo integrada por un comité de 12 mujeres, entre ellas Matilde Huici, Clara Campoamor, Carmen Baroja de Caro, Isabel Oyarzabal de Palencia, Margarita Gorriti, Carmen de Mesa, Rosario de Elorrieta y María Luisa Navarro de Luzuriaga. María Martos además formó parte de la Asociación Nacional del Niño, creada en abril de 1935 para ayudar a los niños indigentes, dirigida por Ángel Ossorio. Junto a Pilar de Zubiaurre, Obdulia Díaz, Federico García Lorca, Carmen Dorronsoro y Ángel Ferrant, integró el comité de propaganda de la Asociación. El 25 de enero de 1916 se casó con el editor, ensayista, escritor y diplomático, Ricardo Baeza Durán (1890-1956), con quién colaboró profesionalmente, sobre todo en las traducciones y compartió continuos traslados y cargos oficiales. Ricardo Baeza fue nombrado embajador de la República Española en Chile en 1931, y allí vivieron hasta 1933. Durante la Guerra Civil fue cónsul en Australia. Durante esos años de distancia física con sus compañeras del Lyceum, María Baeza mantuvo una correspondencia fluida con muchas de las socias, entre ellas Pilar de Zubiaurre, María de Maeztu y Carmen Baroja, quienes fueron sus corresponsales habituales. Algunos de estos epistolarios han sido editados por Iker González-Allende y por Raquel Vázquez Ramil y Serafín Porto Ucha. El matrimonio Baeza Martos tuvo dos hijos: Fernando y Carmen Baeza Martos. Tras la Guerra Civil los Baeza Martos se exiliaron en Buenos Aires, donde retornaron a sus labores editoriales e intelectuales. En Argentina frecuentaban a Victoria Ocampo participando, Ricardo Baeza, en el consejo editorial de la Revista Sur y los dos en muchas otras actividades editoriales. Desde Argentina viajaron a París, al ser nombrado Ricardo miembro de la UNESCO.
María Martos de Baeza regresó del exilio en 1947, cinco años antes de que lo hiciera su marido Ricardo Baeza que regresó, ya muy enfermo, en 1952. En Madrid, Maria Baeza, se reencontró con su biblioteca, una de las mejores del momento, e inició una vida social muy activa. Se reunía, muchas veces en su domicilio, con sus antiguas compañeras del Lyceum Club, que o bien habían regresado como ella del exilio, o bien siempre habían permanecido en España. Fueron muy conocidas durante la posguerra las tertulias en su casa de las que habla también con frecuencia María Baeza en su correspondencia con Pilar de Zubiaurre.
Falleció en Madrid en 1981.