María de Maeztu, fue socia fundadora del Lyceum Club Femenino, del que fue presidenta y una de sus principales impulsoras. Maestra, pedagoga, traductora y conferenciante, desempeñó un papel fundamental en la modernización de la educación femenina en España. Fue directora de la Residencia de Señoritas entre 1915 y 1936 y una de las figuras más destacadas del feminismo liberal y de la renovación pedagógica del primer tercio del siglo XX.
Nació en Vitoria el 18 de julio de 1881. Era hija de Manuel de Maeztu, hacendado cubano de origen vasco, y de Juana Whitney, nacida en Niza e hija de un diplomático británico. Fue hermana de Ramiro, Ángela, Miguel y Gustavo de Maeztu Whitney. Se formó en la Escuela Normal de Magisterio de Vitoria y ejerció en su juventud como maestra. Más tarde amplió su formación gracias a varias pensiones de la Junta para Ampliación de Estudios (JAE), que le permitieron estudiar en distintas instituciones europeas y conocer de primera mano las nuevas corrientes pedagógicas.
Su trayectoria estuvo estrechamente ligada a la JAE. Entre 1915 y 1936 organizó y dirigió la Residencia de Señoritas de Madrid, institución pionera en la formación de mujeres universitarias y verdadero núcleo de modernización cultural femenina. Esta labor la compaginó con la docencia en el Instituto-Escuela de Madrid, también adscrito a la Junta, y más tarde con su actividad en la Sección de Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central. Fue, además, la primera presidenta de la Juventud Universitaria Femenina, fundada en 1920, asociación que impulsó el acceso de las mujeres a la enseñanza superior y su inserción en la vida pública y que luego dió lugar a la Asociación Española de Mujeres Universitarias (AEMU).
En 1926 participó en la fundación del Lyceum Club Femenino, del que fue presidenta. Desde esta institución promovió conferencias, cursos, exposiciones y toda clase de actividades culturales y sociales encaminadas a favorecer la educación, la profesionalización y la sociabilidad pública de las mujeres. Su papel fue decisivo en la consolidación del Lyceum como espacio central del feminismo liberal y de la cultura femenina en el Madrid de entreguerras.
Fue autora de diversas publicaciones de orientación feminista, pedagógica y liberal, y desarrolló también una importante labor como traductora. Entre sus ideas centrales estuvo la defensa de la educación de las mujeres como condición indispensable para su emancipación social, económica e intelectual. Mantuvo además una destacada actividad pública e institucional. Durante la dictadura de Primo de Rivera aceptó diversos cargos en organismos oficiales, y durante la Segunda República continuó ocupando puestos de responsabilidad en el ámbito educativo y cultural.
Tras el estallido de la Guerra Civil, la Residencia de Señoritas dejó de funcionar y María de Maeztu marchó al exilio. Se instaló en Argentina, siempre fue gran amiga de Victoria Ocampo, y enseñó en la Universidad de Buenos Aires y prosiguió su actividad intelectual y docente. Aunque realizó alguna visita ocasional a España, permaneció en el exilio hasta su muerte.
Murió en Mar del Plata, Argentina, el 7 de enero de 1948.