Raymonde Bach fue actriz de teatro y una de las socias fundadoras del Lyceum Club Femenino. Fue una intérprete muy conocida en los escenarios madrileños de finales de la década de 1910 y comienzos de los años veinte, donde la prensa destacó con frecuencia sus cualidades interpretativas.
Nació el 28 de octubre de 1900 en El Cairo (Egipto). Era hija de Philippe de Back, comerciante húngaro residente en París, y de Rachel López-Penha, de origen dominicano. Tuvo al menos una hermana, Germaine de Back (1903-2004). Recibió su educación en Viena y París y, tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, se instaló con su familia en Madrid.
Debutó como actriz en abril de 1918 en el Teatro Lara con Abuela y nieta, de Jacinto Benavente, quien también la eligió para protagonizar la película Los intereses creados (1919), junto a Ricardo Puga y Teresa Arróniz. La cinta, producida por Cantabria Cines, se rodó en distintos escenarios de Madrid, Aranjuez y Alcalá de Henares.
En esos años formó parte de varias compañías teatrales madrileñas. Actuó con la compañía cómico-dramática de Antonia Plana junto a Emilio Díaz, obteniendo un notable éxito de crítica y público. En julio de 1919, tras un breve paso por la compañía de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza, se incorporó al elenco de la compañía dramática Atenea, dirigida por Ricardo Baeza. Su presencia escénica y su imagen pública llamaron pronto la atención; ya en 1917 el abogado y escritor Enrique Castaño Gallostra le había dedicado una poesía en la revista cultural Oróspeda.
En agosto de 1920 figura como primera actriz de la compañía Ángulo, dirigida por Ignacio Evans, en el Teatro Cómico de Madrid. Allí representó el drama policiaco La moneda rota, de José Mesa Andrés, Francisco Ramos de Castro y Tomás Álvarez Angulo (bajo el seudónimo Tungaloa). A esta obra siguieron otras muy aplaudidas, como El diablo está en el convento, La señorita Fantomas: ladrones de hoteles, Un héroe de quince años, El misterio del submarino U-32 o El toro negro (escenas trágicas de la vida de un gran torero), de Emilio González del Castillo y Javier de Burgos, entre otras piezas del repertorio popular de la época.
En diciembre de 1920 la compañía actuó en el teatro Bretón de Salamanca, donde representaron obras como La razón de la locura, de Pedro Muñoz Seca; A campo traviesa, de Felipe Sassone; o Rocío, la canastera, de Ángel Torres del Álamo y Antonio Asenjo. En enero de 1921 interpretó La venda, de Miguel de Unamuno, que obtuvo un notable éxito, así como La charra, de Ceferino Palencia. De regreso a Madrid actuó en el Coliseo Imperial en obras como Un drama de Calderón, de Muñoz Seca, y Si fue don Juan andaluz, de José María de Granada.
En febrero de 1922 la prensa francesa anunció su compromiso con Marcel Goldenberg, tras lo cual abandonó prácticamente su carrera escénica. También comenzó a utilizar su apellido de casada. No obstante, entre 1926 y 1927 volvió a actuar ocasionalmente en representaciones privadas del teatro de cámara El mirlo blanco, fundado por Carmen Monné y dirigido por Cipriano Rivas Cherif, en el que participaron numerosos miembros del ambiente cultural madrileño, entre ellos Carmen Baroja, Josefina Blanco, María Arisqueta, José López Rubio o Edgar Neville.
Fue socia del Lyceum Club Femenino. En 1934 viajó desde Le Havre a Nueva York junto a su marido. La última noticia documentada indica que Marcel Goldenberg residía en 1935 en la calle Azacárate de Madrid. A partir de entonces se pierde su rastro.
La investigación sobre esta socia sigue activa. Si tienes más datos biográficos o detectas algún error, por favor, no dudes en contactarnos en el correo lyceumclub@cultura.gob.es