Maestra y feminista española, Benita fue una gran figura del pensamiento y de la militancia feminista en España.
Fue socia fundadora del Lyceum Club Femenino y ostentó el cargo de secretaria de la Junta Directiva entre 1928 y 1930
Nació en 1873 en San Sebastián. Era hija de Ruperto Asas y de Blasa Manterola. Obtuvo el título de Magisterio en 1897 por la Universidad de Valladolid y estuvo destinada en Bilbao y en las escuelas públicas de Vallehermoso de Madrid, donde residió hasta la Guerra Civil.
En 1910 publicó Dios y el Universo. Libro de lectura instructiva para niños y niñas, Librería de los Sucesores de Hernando (Madrid), que obtiene el «imprimatur» del Obispo de Madrid-Alcalá en 1911 y que en 1916, tras su solicitud, será considerado libro de texto escolar. Fundó, junto con Pilar Fernández Selfa, el 15 de octubre de 1913, una revista femenina titulada El Pensamiento Femenino, con el objetivo de «mejorar la condición social, jurídica y económica de la mujer».
Es fundadora junto a María Espinosa de los Monteros y Dolores Velasco de Alamán de la Asociación Nacional de Mujeres Españolas (ANME, 1918-1936), la organización feminista más importante de España. Fue su Presidenta desde 1924 hasta 1932, año en que le sucedió en el cargo Julia Peguero. Escribió asiduamente en la revista El Mundo Femenino (1921-1936) órgano de expresión de la AMNE. En 1929 representó a dicha asociación en la Liga Femenina Española por la Paz.
Durante la II República, Asas fue la encargada de presentar a las Cortes un Memorando sobre el derecho de la mujer al voto ante la Comisión constitucional, documento suscrito por la Agrupación Republicana Femenina, la ANME, la Asociación Universitaria Femenina y la Asociación Nacional de Mujeres Médicos de España, apoyando a Clara Campoamor frente a Victoria Kent.
Se afilió a Izquierda Radical-Socialista. Al iniciarse la Guerra Civil trabajaba como maestra en el Complejo Escolar Juana Rojo, que luego se llamó Ramiro de Maeztu de Madrid. Pasó toda la contienda en la capital y el 12 de abril de 1939 solicitó el reingreso en el cuerpo de maestros. Fue depurada pero no perdió su condición de maestra; finalmente, la Comisión Superior Depuradora le rebajó la sanción a pérdida de haberes que no hubiera percibido e inhabilitación para cargos directivos a finales de 1940; contaba con 67 años.
Se jubiló en 1942 y se trasladó a vivir a Bilbao, donde residió con su familia.
Falleció en Bilbao en 1968, a los 95 años de edad.