Proyectos sociales y culturales
Ámbito 04
El Lyceum Club Femenino, desde sus primeros, años impulsó iniciativas destinadas a mejorar las condiciones de vida de los sectores más vulnerables de la sociedad española. Estas acciones nacieron principalmente de la Sección Social y reflejan el compromiso de las socias con los ideales de solidaridad, educación y reforma social que caracterizaron a buena parte de las mujeres de la modernidad española.
Entre sus proyectos más destacados sobresalieron la Casa de los Niños y el Comité del Libro para el Ciego, dos iniciativas pioneras que combinaron la acción voluntaria de las socias con una organización eficaz y una clara vocación de servicio público. Ambas respondían a problemas concretos de su tiempo: la atención a los hijos de las familias trabajadoras y el acceso a la lectura y a la educación de las personas con discapacidad visual. Además de estas dos iniciativas, el Lyceum desarrolló una activa labor asistencial a través de su Provisión Social, que organizaba recogidas de alimentos, ropa y ayuda económica destinada a familias necesitadas.
Otro de los grandes proyectos del Lyceum desde su fundación fue su biblioteca que llegó albergar más de tres mil volúmenes. La actividad bibliotecaria trascendió la sede del club mediante iniciativas de gran impacto social y cultural como la biblioteca circulante para niños organizada por Elena Fortún en la Casa de los Niños.
Estas obras sociales y culturales fueron posibles gracias a las cuotas de las socias, a donaciones particulares, a actividades benéficas tales como bailes, representaciones teatrales, rifas y conciertos y, desde la Segunda República, también a subvenciones públicas.
La actividad bibliotecaria trascendió la sede del club mediante iniciativas de gran impacto social y cultural como la biblioteca circulante para niños.
La casa de los niños
La Casa de los Niños fue una de las iniciativas sociales más innovadoras impulsadas por el Lyceum Club Femenino. Nació en el seno de la Sección Social, que aspiraba a crear hogares infantiles donde las familias trabajadoras pudieran dejar a sus hijos durante la jornada laboral. El proyecto fue promovido por socias como Consuelo Bastos, Camila Ventura de Subirá y Gloria Luna, y contó con la colaboración de mujeres como Elena Fortún, Victoria Kent o Elvira Gancedo.
Gracias a la cesión de un terreno municipal en la zona del Canal de Lozoya, el arquitecto Ignacio Cárdenas diseñó gratuitamente una pequeña construcción inspirada en los principios pedagógicos e higienistas más avanzados del momento. La llamada “casita” abrió sus puertas en diciembre de 1928.
Allí los niños recibían alimentación, atención médica, higiene y educación. Maestras, enfermeras y numerosas socias voluntarias participaban en su funcionamiento cotidiano. Elena Fortún organizó además una biblioteca circulante destinada a los pequeños lectores, pero también a sus hermanos y padres.
La experiencia fue un éxito y llegó a atender a más de sesenta niños. Sus promotoras proyectaban extender el modelo a otros barrios de Madrid, pero la Guerra Civil puso fin abruptamente a aquella iniciativa ejemplar.
Gracias a la cesión de un terreno municipal en la zona del Canal de Lozoya, el arquitecto Ignacio Cárdenas diseñó una pequeña construcción inspirada en los principios pedagógicos.
El Comité del Libro para el Ciego
El Comité del Libro para el Ciego fue una de las obras sociales más ambiciosas desarrolladas por el Lyceum Club Femenino. Su principal impulsora fue Mercedes Rodrigo, pedagoga y psicóloga, que tenía experiencia previa en la educación de personas con discapacidad visual y a la que le preocupaba sus dificultades para acceder a la educación y a la cultura.
Este innovador proyecto, tenía un doble objetivo: formar una biblioteca gratuita de libros en sistema Braille y ofrecer empleo remunerado a mujeres invidentes. Para lograrlo, numerosas socias aprendieron Braille, copiaron obras, dictaron textos y organizaron campañas de recaudación de fondos. La biblioteca reunió obras literarias, científicas y filosóficas de gran relevancia y pronto superó el espacio disponible en la sede del Lyceum, trasladándose a un local propio ubicado en la Avenida de Pi y Margall, 9. El proyecto recibió el apoyo de asociaciones de personas ciegas y obtuvo un importante reconocimiento público durante la Segunda República.
Uno de sus mayores logros llegó a principios de 1935, cuando el Comité donó 200 volúmenes de libros escritos en el sistema Braille a la Biblioteca Nacional, quien incorporo estos ejemplares a su nueva sala de lectura. Se desconoce cuando finalizó esta iniciativa, y las razones, pero las noticias sobre esta en la prensa de la época se detienen en marzo de 1935.
Tenía un doble objetivo: formar una biblioteca gratuita de libros en sistema Braille y ofrecer empleo remunerado a mujeres invidentes.
La biblioteca
La biblioteca del Lyceum Club Femenino fue concebida desde la fundación de la entidad como uno de sus principales pilares culturales y como un espacio destinado al intercambio intelectual entre sus socias. Su creación fue posible gracias al esfuerzo económico parte de sus socias fundadoras, que asumieron cuotas dobles para financiar la adquisición de mobiliario, libros y suscripciones a revistas especializadas. La colección se enriqueció, además, con importantes donaciones, como la de los duques de Alba, o José Ortega y Gasset y mediante acuerdos con editoriales de prestigio, entre ellas Espasa-Calpe y la Compañía Iberoamericana de Publicaciones.
La dirección de la biblioteca recayó inicialmente en María Martos de Baeza, cargo que también desempeñaron posteriormente Asunción de Madariaga y María de la O Lejárraga. La persona responsable de la biblioteca formaba parte de la Junta Directiva del Lyceum y tenía entre sus funciones la organización del servicio, la adquisición de nuevos fondos y la actualización de los inventarios y catálogos.
Durante la Guerra Civil, Nieves Pi junto a alguna otra socia, protegieron la biblioteca y su patrimonio bibliográfico pese a las dificultades derivadas del conflicto. Sin embargo, tras la victoria franquista, los bienes del Lyceum Club fueron incautados, entre ellos su valiosa biblioteca. En la actualidad solo se han localizado cuatro volúmenes, mientras que el resto de la colección permanece, en gran medida, en paradero desconocido.
Durante la Guerra Civil, Nieves Pi junto a alguna otra socia, protegieron la biblioteca y su patrimonio bibliográfico pese a las dificultades derivadas del conflicto.