Incautación, legado y memoria

Ámbito 05

La Guerra Civil transformó de forma dramática la vida española y alteró profundamente el funcionamiento del Lyceum Club Femenino. Aun así, la institución no desapareció de inmediato. En agosto de 1936 la prensa recogía el agradecimiento de sus socias por los donativos depositados en la sede para ser enviados al frente, y sabemos que algunas continuaron abonando sus cuotas como mínimo hasta octubre de ese mismo año, confiando todavía en la victoria de la República y en el futuro democrático de España.

El desenlace de la guerra marcó el final del Club. Paradójicamente, la forma en que fue desmantelado constituye una prueba de la relevancia que había alcanzado. Tras la victoria franquista, parte de sus bienes fueron confiscados o dispersados y su sede pasó a manos de la Sección Femenina de Falange, que en 1941 instaló allí el Círculo Cultural Medina. La elección no fue casual. El nuevo centro reprodujo algunas de las actividades que habían dado prestigio al Lyceum —conferencias, exposiciones, conciertos, biblioteca o tertulias—, pero despojándolas de su significado original y subordinándolas a los principios del nacionalcatolicismo.

La apropiación de la sede, de parte de su biblioteca y de algunas de sus formas de sociabilidad femenina constituye un reconocimiento implícito del éxito alcanzado por el Lyceum.

Pastor y Contreras respectivamente. Biblioteca del Círculo Medina, 1949. Archivo General de la Administración, Ministerio de Cultura.
Pilar de Valderrama, Las piedras de Horeb, Madrid: Sucesores de Hernando, 1923. Con dedicatoria de la autora y sello del Lyceum Club y del Club Medina, F.E.T. y de las J.O.N.S.
Pilar de Valderrama, Huerto cerrado, Madrid: Caro Raggio, 1927. Con dedicatoria de la autora y el sello del Lyceum Club y del Club Medina, F.E.T. y de las J.O.N.S.
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La apropiación de la sede, de parte de su biblioteca y de algunas de sus formas de sociabilidad femenina constituye un reconocimiento implícito del éxito alcanzado por el Lyceum. El régimen trató de poner ese prestigio al servicio de su propia imagen. El Círculo Medina no solo acogió actividades dirigidas a las mujeres, sino que también fue utilizado para recibir a algunas de las escasas personalidades políticas, diplomáticas y culturales extranjeras que visitaban España durante los años de mayor aislamiento internacional. La modernidad asociada a aquel espacio contribuía a proyectar hacia el exterior una imagen de apertura cultural que contrastaba con la realidad de la dictadura. Sin embargo, el contenido de las actividades había cambiado por completo. Frente a una asociación comprometida con la educación, la ciudadanía civil y política, la cooperación internacional y la ampliación de los derechos femeninos, la Sección Femenina promovía un modelo de mujer orientado al hogar, la obediencia y los valores del régimen.

Pero el Lyceum no desapareció por completo. Sobrevivió en la memoria de sus socias; en las cartas intercambiadas entre María Martos, Pilar de Zubiaurre y Zenobia Camprubí; en la amistad que unió durante décadas a mujeres como Ernestina de Champourcín, Concha Méndez o Carmen Conde; en las memorias de Victorina Durán, Carmen Baroja, Rosario Lacy o Francesca Millares; en el carné de socia que Concepción Magallanes conservó durante toda su vida o en el libro de recortes de Nonnie (Enriqueta Gerardina) Reineke. Ellas supieron mantener vivo, incluso en el exilio y bajo la dictadura, el espíritu de fraternidad, apoyo mutuo y compromiso con la libertad que había dado sentido al Lyceum Club Femenino.

Hace 100 años, 500 mujeres
Lyceum Club Femenino

Exposición Centenario

15 SEP 2026 — 22 ENE 2027

FUNDACIÓN ORTEGA–MARAÑÓN
FORTUNY 53, MADRID