Las socias
Ámbito 03
El mayor patrimonio del Lyceum Club Femenino fueron sus socias. Lo que comenzó en 1926 como la iniciativa de un pequeño grupo de mujeres decididas a crear un espacio propio se transformó en pocos años en una de las asociaciones más activas de la España de entreguerras. Su crecimiento fue posible gracias a las redes personales, profesionales y familiares que unían a sus integrantes. Como recordaba Zenobia Camprubí en una conferencia pronunciada en 1934: “Yo conocí el proyecto de boca de Victoria Kent”. En realidad, el Lyceum se expandió de mujer a mujer, mediante recomendaciones, amistades y afinidades compartidas. El Lyceum Club reunió a una gran diversidad de mujeres, desde maestras a aristócratas, pasando por escritoras, científicas, artistas, profesionales liberales y mujeres de la élite política y cultural.
Para poder asociarse, las mujeres, debían tener la mayoría de edad, 21 años, aunque gracias a la creación del Comité de Jóvenes, pudieron participar de las actividades del club, chicas a partir de los quince años, siempre que tuvieran parentesco o fueran avaladas por una socia del Lyceum.
Los estatutos establecían cuatro categorías de asociadas: fundadoras, protectoras, de número y transeúntes. Toda mujer que solicitara su ingreso como socia de número debía ser presentada por tres socias fundadoras. Una vez admitida, recibía una tarjeta, primero, o un carné, después, que acreditaba su pertenencia al Club. La cuota mensual era de 10 pesetas al mes, aunque en más de una ocasión algunas socias hicieron aportaciones económicas extras, con el fin de ayudar a financiar la propia estructura o proyectos concretos.
Toda mujer que solicitara su ingreso como socia de número debía ser presentada por tres socias fundadoras.
Hoy en día se desconoce el número total de asociadas qué llegó a tener la institución. Durante mucho tiempo se pensó que había albergado alrededor de unas quinientas socias, pero nuevas investigaciones y hallazgos demuestran que llegó a reunir a más de setecientas mujeres a lo largo de sus diez años de vida activa.