Nuestro Club
Ámbito 02
Todo indica que fue María Martos de Baeza quien tomó la iniciativa de fundar un Lyceum Club Femenino en Madrid, inspirándose en el Lyceum Club de Londres, inaugurado en 1903 y origen de una red internacional que pronto se extendió por numerosas ciudades europeas y americanas, entre ellas Berlín (1905), París (1906), Florencia (1908), Roma (1911), Estocolmo (1913), Bruselas (1913) y Nueva York (1914). Más tarde, en 1931, se inauguró el Lyceum Club Femenino de Barcelona.
Las primeras reuniones para poner en marcha el proyecto tuvieron lugar en la Residencia de Señoritas en febrero de 1926. En ellas participaron, junto a la propia María Martos, María de Maeztu, Zenobia Camprubí, Victoria Kent, Amalia Galárraga, Trudy [Gertrudis] Graa Rüfenacht (de Araquistáin), Carmen Gallardo, Helen Phipps, Mary Sweeney, Olga Bauer, Eva (Maryan Halle) Fromkes, Pilar de Zubiaurre, Isabel de Oyarzábal, María Pérez Peix y Carmen Baroja, entre otras mujeres que integraron el núcleo fundador de la asociación.
Las primeras reuniones para poner en marcha el proyecto tuvieron lugar en la Residencia de Señoritas en febrero de 1926.
Durante los meses siguientes, entre febrero y noviembre de 1926, aquellas pioneras concentraron sus esfuerzos en tres frentes: reunir los recursos económicos necesarios para hacer viable el proyecto, encontrar una sede adecuada y ampliar el número de asociadas. La actividad fue intensa y constante, y en pocos meses lograron convertir una idea compartida en una realidad.
El 4 de noviembre de 1926 el Lyceum Club Femenino abrió oficialmente sus puertas en la Casa de las Siete Chimeneas (calle Infantas, 31). Más de ciento cincuenta mujeres formaban ya parte de la nueva asociación. La inauguración estuvo acompañada de un gesto profundamente simbólico: la apertura en sus salas de una exposición de pintura y escultura de Helena y María Sorolla, que subrayaba desde el primer momento el compromiso del club con la creación artística y la cultura.
Más de ciento cincuenta mujeres formaban ya parte de la nueva asociación.
Nacía así un espacio que marcaría un antes y un después en la historia de las mujeres españolas: un lugar concebido por y para ellas, donde podían encontrarse en libertad, intercambiar ideas, formarse, ampliar sus horizontes culturales y profesionales, tejer redes de amistad y solidaridad y participar activamente en la construcción de una ciudadanía plena.
Las sedes
Según el libro de registro de asociaciones el Lyceum Club Femenino quedó constituido oficialmente el 6 de mayo de 1926. Para entonces las socias fundadoras ya habían encontrado el espacio que se iba a convertir en su primera sede: el primer piso de la emblemática Casa de las Siete Chimeneas en la calle Infantas, 31. Durante los meses previos a la inauguración, las socias trabajaron intensamente para recaudar fondos con los que acondicionar el lugar, por ejemplo, organizando funciones del Teatro de Cámara “El Mirlo Blanco”, o subastas de arte y rifas. La decoración estuvo a cargo de Pilar de Zubiaurre, Pura Maortúa, Mabel Rick, Trudy Graa y María Martos. La sede contaba con un salón de té, un espacio para exposiciones, una biblioteca y un salón de conversación.
Casi cinco años después, las socias tuvieron que buscar una nueva sede. El hostigamiento por parte del propietario de Infantas, 31 para que abandonaran el piso, unido al crecimiento del número de socias, por esas fechas más de cuatrocientas, obligó al traslado. Así, el 9 de febrero de 1931, el Lyceum inauguró su nuevo local, más grande que el anterior, en el bajo de la calle San Marcos, 44.
Las juntas directivas
Según los estatutos del Lyceum Club Femenino, la Junta Directiva estaba integrada por los siguientes cargos: una presidenta, dos vicepresidentas, una secretaria, una vicesecretaria, dos vocales, una bibliotecaria, una tesorera y una contadora. El mandato de la Junta tenía una duración de dos años.
El Lyceum contó con tres presidentas a lo largo de sus diez años de actividad: María de Maeztu (1926-1929 y 1935-1936), Isabel de Oyarzábal (1929-1932) y Ángeles García-Mauriño (1932-1935). Formaron parte de sus juntas mujeres como Adelina Gurrea, Amalia Galárraga, Benita Asas Manterola, Carmen Ibáñez Gallardo, Carmen Monné, Dolores Plaza Arroyo, Elena Ortiz Alonso, Eloísa Castro, Emma Rodríguez Novo, Helen Phipps, Herlinda Smithers de Serís, Isabel Suárez Cavo, Luisa Salín, Mabel Rick, Manolita P. de la Torre, María Blanco, María Hurdisán, Matilde Huici, Nieve Pi Gallo, Pilar Gómez Cano, Rosario Lacy, Victoria Kent y Zenobia de Camprubí.
Debido a la escasez de documentación conservada, la reconstrucción fidedigna de las distintas Juntas Directivas resulta casi imposible, por lo que aún hoy persisten numerosas incógnitas sobre su composición.
María de Maeztu (1926-1929 y 1935-1936), Isabel de Oyarzábal (1929-1932) y Ángeles García-Mauriño (1932-1935).
Las secciones
El Lyceum Club Femenino se organizó internamente en diversas secciones, siguiendo el modelo de la Federación Internacional de Lyceum Clubs. En sus primeros estatutos (1926) se contemplaban seis secciones: Social, Música, Artes Plásticas e Industriales, Literatura, Ciencias e Internacional. A estas habría que añadir la Sección Hispanoamericana, incorporada en el reglamento de 1929, así como las secciones de Organización y Finanzas, ambas operativas durante los meses previos a la inauguración del club.
Cada sección estaba regida por un comité directivo compuesto por tres miembros: una presidenta y dos vocales. Asimismo, gozaba de autonomía organizativa y disponía de un presupuesto propio, cuya gestión debía justificarse mediante la presentación de cuentas mensuales.
Aunque no se ha conservado documentación administrativa de las secciones, ha sido posible reconstruir parcialmente su funcionamiento, sus principales actividades y, en muchos casos, la identidad de sus presidentas. La Sección Social, la más numerosa y activa, estuvo presidida durante toda la existencia del club por Consuelo Bastos. De ella surgieron iniciativas como la Casa de los Niños y el Comité del Libro para el Ciego. La Sección de Literatura estuvo dirigida por Pilar de Zubiaurre, con la estrecha colaboración de Ernestina de Champourcín; en 1935, Halma Angélico asumió su presidencia. La Sección de Artes Plásticas e Industriales fue presidida inicialmente por Carmen Baroja y, posteriormente, por Victorina Durán, y tuvo a su cargo la organización de las frecuentes exposiciones de arte celebradas en el club.
La presidencia de la Sección de Música se alternó entre la compositora María Rodrigo y la pianista Blanca Zancada. La Sección de Ciencias estuvo dirigida sucesivamente por María Luisa Navarro, Margarita Gorriti y la doctora Amparo Parrilla. La Sección Internacional, presidida por Zenobia Camprubí y más tarde por Clara Campoamor, desempeñó un papel fundamental en la conexión del Lyceum con la red internacional de Lyceum Clubs y con los movimientos feministas y pacifistas del extranjero. Finalmente, la Sección Hispanoamericana, creada en 1929 para fomentar las relaciones culturales con América, estuvo dirigida por Amalia Galárraga.